El sendero de una Bikkhuni Cubana
- dingirfecho
- 1 mar
- 28 Min. de lectura
Una entrevista a la ven.Ayya Marajina. 25 de Febrero de 2026.
Introducción y Primeros Pasos en el Budismo
Lama Fede: Creo que para la entrevista ya estamos, ¿no? Perfecto. Bueno, ¿lanzamos? Excelente. Bueno, Venerable, de vuelta, muchas gracias por aceptar esta entrevista, muchas gracias por venir. Quería preguntarle, Venerable, lo primero que tenemos a preguntar es un poco si nos puede contar de su vida, sobre todo para aquellos que no han nacido en una familia budista, ¿cómo ha llegado al budismo, generalmente?
Ven. Ayya Marajina: Eso tomaría días.
Lama Fede: La versión corta, quizás.
Ven. Ayya Marajina: La versión corta. Soy de padres cubanos, nací en Estados Unidos, pero a los 40 días, mis padres, extrañando a Cuba, regresamos. En barco, porque en esos tiempos, en Estados Unidos y Cuba no se estaban hablando, se querían matar. Y llegando a Cuba, mi papá se dio cuenta que ya después que entró el comunismo, ya las cosas no eran iguales, e inmediatamente solicitaron al Departamento de Estado de Estados Unidos para regresar. Entonces regresamos en el 69. Algo curioso es que tenía 5 años y ya estaba el lenguaje formado, entonces cambiando a inglés, me dejó con un tipo de desbalance en el lenguaje. Estoy pensando en un lenguaje, pero hablando en otro, escribiendo mucho con la sintaxis de uno, pero no del otro. Y no sé si eso ha afectado mi modo de pensar, pero criándome con familia cubana, porque toda mi familia es cubana, no solamente mi padre, pero todos, primos, todo el mundo, éramos de Cuba. Y viviendo en otra cultura completamente, también un desbalance, algo no estaba balanceado, y así me crié. Nunca pensé que yo era ni de uno ni del otro, estaba como de los dos, pero de ninguno. Y yo creo que eso ayudó a abrir la mente un poco, y ver que no había identificación, yo no tenía identificación con ninguna de las dos culturas.
Yo creo que eso tuvo algo que ver, pero lo que realmente tuvo que ver fue la muerte de una tía. Y la muerte de su esposo, que era mi tío, también los dos favoritos, de cáncer, uno detrás del otro, y entonces mi madrina, de los tres, y eso como que terminó con la familia. Y ya en ese momento estaba viviendo sola en una finca, y había encontrado el budismo, pero solamente al principio empecé a meditar, vivía sola con mis vacas, cabras y perros, y cuando empezaron a morir, así como me sentí tan aislada, no porque vivía sola, porque esa parte es mi preferido modo de vivir, sino porque las personas que yo quería se me iban. Y ya tenía un cuadro, tengo todavía un cuadro, hasta con mis abuelos, familia de mi mamá, parientes, amistades, y entonces poco a poco, a través de los años, iban falleciendo. Empezamos como con 30 personas en ese cuadro, y ahora quedamos como 6. Y en ese momento también quedábamos ya como 6, y en ese mismo momento vi que abrió una ermita en California, de Bhikkhunis, y me dio la locura de dejar todo, y salir al otro lado de Estados Unidos, y estaba en el este, la ermita en California, en el oeste, y nunca miré hacia atrás.
Lama Fede: Algo de eso, no lo mismo que usted obviamente, pero a mí me ha pasado de tener una familia, éramos 40, 50 cuando yo era chico, y cuando yo era adolescente, y ahora somos dos de la misma familia materna, uno va quedando solo, y eso algo tiene que ver por ahí con el llamado al budismo, esta cuestión de la impermanencia y de la muerte, que tanto habla. ¿Y cómo fue su primer contacto, y cómo fue su decisión de empezar a ordenarse como Bhikkhuni?
Ven. Ayya Marajina: En ese tiempo, viviendo sola en el campo, en una finca bella, con mis animales, no te puedo decir exactamente cuándo encontré el budismo, pero me acuerdo del sitio web, Access to Insight, que existe todavía, aunque ya no lo están manteniendo, y empecé a leer. Porque había pasado, me criaron católica, a los 7 años estaba sentada en una misa, y mi hermano sirviendo la misa como monaguillo, y yo le dije a papi, porque mi hermano estaba en el tercer grado, y en el tercer grado empezaban a elegir quién iba a servir la misa, le dije a mi papá, "el año que viene yo quiero servir la misa", y él me dijo, "no puedes, complicado, no puedes, porque eres niña", y ahí ya se me cayó cualquier ilusión que yo tuviera de un dios todopoderoso, no me cabía cómo podía ser eso, solamente por ser niña, entonces fue el catolicismo, fui pasando por muchas etapas. En ese tiempo en la finca estaba leyendo a Krishnamurti, pero realmente no lo entendía, como que casi lo entendía, pero no completamente, y hasta hoy en día no lo entiendo. Y no sé, de casualidad encontré ese sitio web, y fue una línea en el libro, El Noble Óctuple Sendero de Bhikkhu Bodhi, que dice, "esta es la vía media, que lleva a la sabiduría, conocimiento", se prendieron todas las luces, todas las luces y nunca más se apagaron, y desde ahí en adelante ya como que, estaba buscando un camino, sin darme cuenta, y cuando lo encontré, ya, la búsqueda ya terminó, ahora era caminar.

La Literatura, la Transmisión Oral y la Tecnología
Lama Fede: Ahora fundamentalismo en Occidente está mal visto, fundamentalista es terrorista, pero fundamentalista es la persona que encuentra el fundamento, que encuentra el camino, así que es excelente. Y es una cosa interesante, que en Occidente muchos llegamos al camino por la literatura principalmente, sea la literatura online, como Access to Insight, lamentablemente no se utiliza más porque es hermoso ese sitio, o la literatura como, no sé, mucha gente de aquí ha llegado por Siddhartha, de Hermann Hesse. ¿Cómo usted ve, siendo autora también de un libro sobre el budismo, qué papel encuentra usted de la literatura como para difundir las enseñanzas? ¿Es importante, sería más interesante volver a una tradición más oral? ¿Cómo lo ve usted?
Ven. Ayya Marajina: Bueno, sería beneficioso tener algo de la tradición oral, porque la mente que tenemos muchos es muy distraída, no puede mantener la atención en un objeto, por ejemplo, el objeto de meditación, nos sentamos y ya estamos en otro lado. En la tradición oral, se repetía, y había grupos de monjes que mantenían secciones de los Nikayas, ellos se especializaban en ciertas secciones, y tenían maestría sobre esas secciones, pero también la escritura se puede preservar mejor, y como escritor, podemos resolver puntos, clarificar puntos, a través de editar y los borradores van pasando una y otra vez. Cuando yo termino cierto ensayo, ya lo tengo en memoria, porque lo he repasado tantas veces, que ya lo tengo, el ritmo de las palabras, las expresiones, todo ya está como grabado, y yo pienso que hoy en día sería muy bueno mantener los dos.
Lama Fede: Ser como un camino de tanto el oral, de la tradición oral, como el camino de la escritura, y las nuevas tecnologías, porque ahora también se suma la complejidad de TikTok y de YouTube, y toda esa cuestión que es un desafío, por lo menos.
Ven. Ayya Marajina: ¿Les puedo preguntar? Se acaba la atención, pero quiero mencionar que sí tenemos tradición oral, a través de los cánticos, el propósito de los cánticos es poder memorizar.
Lama Fede: Yo creo que es Richard Gombrich el que habla, que dice que los sutras tienen esta estructura repetitiva en muchos casos, porque son principalmente para ser mantenidos en forma oral. Y le quería preguntar, Venerable, por ejemplo, ¿cómo usted ve? Yo la he visto, he visto videos de usted enseñando, he intentado leer y escuchar lo máximo que pude antes de entrevistarla, y he visto videos de usted enseñando, videos que también nos han subido en Tiratana, aquí en Argentina. ¿Cómo ve los desafíos, como usted dice, el tema de la atención, que es tan vital para nosotros los budistas, en relación a Samatha, cómo ve los desafíos de esta nueva tecnología?
Ven. Ayya Marajina: Tiene su buen y su mal. Bueno, porque sentada en el Dhammasala de mi ermita, en Florida, puedo llegar a las casas de cualquiera en Latinoamérica que quiera y pueda escuchar. Y también ver las caras, saber la atención que están poniendo, si se están durmiendo, entonces cambio el tono, hago un chiste. Y por eso he tenido que aprender la tecnología, porque ha sido difícil aprenderla. Pero me da esa comunicación que no hay manera de tenerla si uno está viajando.
Lama Fede: Y es, como usted bien dice, es necesario ahora, pero ¿cuáles son los desafíos que usted ve cuando transmite así?
Ven. Ayya Marajina: Bueno, yo vivo en el campo y la conexión no es muy buena. Ese es uno de ellos. Otro, yo realmente no le veo tantos desafíos porque muchas personas en Latinoamérica, como bien ustedes saben, no tienen un templo Theravada donde puedan asistir. Y cuando yo no estoy en línea como viajando, he estado viajando estos últimos meses, mis estudiantes me piden, por favor, que comparta con ellos. Eso es muy lindo que puedo afectar a estas personas que han sufrido mucho. Hay mucho sufrimiento, están buscando. Y esta es una tecnología que nos une, aunque sea por video. En este momento, quizás me puede dar una idea de algún desafío. Aunque yo no lo conozca muy bien y es un problema para mí conectar y todo eso. Pero veo que es muy beneficioso.
Lama Fede: En general, yo hablo con muchos maestros budistas de diferentes escuelas. Hay siempre una duda de la calidad de la conexión que tiene que ver, y no es tanto para mí, a mí me funciona, pero con el feedback. Como usted dice, cuando estamos meditando todos juntos en un lugar, usted mira, ve a la gente así y hace un chiste, levanta la situación, o ve que se mueve mucho, entonces por ahí hay que hacer un pequeño break. Eso en lo online, a veces, y yo creo que por ahí a veces también es un miedo de la persona que está enseñando, uno no sabe si el otro está prestando atención, está dormido, o se fue a cualquier lado. Pero a mí en general me funciona, quiero decir. Por eso tiendo a preguntar yo la experiencia. Me alegro que a usted también le funcione.
Ven. Ayya Marajina: Si otra persona está manejando el video, el stream, entonces solamente me pone la cara en la pantalla, y yo les pido que por favor ponga a todo el mundo, porque así los puedo ver y comunicar mejor. Él puede estar mirándome la cara. Sí, uno dice, "estoy peinado", pero en su caso, como es una monja, pues con eso no te preocupas.
Lama Fede: En mi caso digo, uy, ¿estoy peinado?, ¿estoy bien?, pero ese es el máximo. Excelente.
Adaptación Cultural, Sincretismo y Prácticas
Lama Fede: Después, le quise preguntar, bueno, leí su libro muy interesante, como le decía, y me interesó la forma en que usted marca las cosas, desde el momento del libro, desde el momento del nombre, ¿no? "Pa'lante, pa'llá". No sé si mi pronunciación, mi acento es muy porteño, disculpe. Pero me gustó cómo usted centra o utiliza el discurso, por un lado, que es un discurso tradicionalmente pali, las categorías creo que está usando, pero con un acercamiento hacia lo caribeño, ¿no? ¿Cómo fue esta experiencia de localizar el Dharma sin perder el espíritu de eso?
Ven. Ayya Marajina: Creo que me fue muy fácil. Y debo explicar que yo pasé mucho tiempo sola. No tengo la influencia de una cultura fuerte como la Thai, que todo es tibetano. Todo está envuelto en la cultura primero. Yo no tuve eso, por bien o por mal. Yo creo que los dos. Y me fue muy fácil tener ese, cuando ya tenía el conocimiento, traducirlo a la cultura cubana. Fue como un puente, realmente, para mi propio corazón. Fue un puente que salió. Y yo misma me quedé sorprendida de qué bien funciona en el contexto cubano. Y también acabo de pasar un retiro en Brasil sin hablar portugués. Y también una conexión bien, bien fuerte, porque yo soy hispana, por mis padres, y eso es muy, muy fácil traducir lo que ya es interno, una sabiduría ya interna, hacia afuera. Y sin tener la cultura en cuenta, no estoy tratando de ser hispana. Eso ya soy. No estoy tratando de capturar algo que no conozca. Ya lo conozco. Eso es muy natural. Yo creo que cuando ya es algo tan natural, se explica. Y me salen esos disparates, pero también me salen esas cosas como "pa'lante, pa'llá". Mi segundo libro es Apaga y vámonos. Todos estos dichos de mi niñez están saliendo en el Dharma. Y lo encuentro maravilloso.
Lama Fede: Sí, yo creo que es maravilloso. Es la forma en que el Dharma tiene que tomar. Creo que tiene que ser traducido a la cultura. Es verdad esto que usted dice que el budismo tibetano en general y, bueno, yo nunca he ido a Tailandia, voy ahora en una semana. Pero está como muy marcado por lo cultural. Un tema que tenemos de desafío por lo menos para nosotros vajrayanistas occidentales es entender qué es cultura y entender qué es Dharma. Y en este proceso, por ejemplo, una cosa que yo pensaba es cómo hubiera sido el tema de Asubha, por ejemplo, ¿no? Enseñar la contemplación en los cadáveres. Yo no sé si usted la enseña, pero, por ejemplo, en el Visuddhimagga, para tomar un ejemplo, ¿cómo se llega a esas prácticas?
Ven. Ayya Marajina: Es una práctica muy fuerte. Y yo la reservo para las personas que tienen mucho apego a esas cosas. Y nunca hay personas casadas que tengan pareja. Pero no la enseño comúnmente. Yo me especializo más en el tema de las Brahma-viharas, porque tiene un beneficio inmediato para la persona, y un camino mucho más agradable. Pero no en Asubha, sino Maranasati. La reflexión sobre la muerte es bien poderosa también. Y es algo que sí nos sirve en cualquier contexto. Más que Asubha. Cuando el Buda enseñó Asubha, tuvo esa tragedia de muchos monjes que se suicidaron. Y si el Buda no estuvo claro, él no era omnisciente, él podía ver la mente de la persona directamente, y cómo se iba a desarrollar. Pero como leer el futuro, en mi tradición, no se enseña eso. Entonces, si él tuvo esa tragedia después de una enseñanza tan pequeña, yo creo que lo ha enseñado dos veces y los dos estudiantes lo han perdido.
Lama Fede: Puede pasar, sí, hay cuestiones, yo pienso que son difíciles de traducir, ¿no? Por ejemplo, aquí, unos desafíos que hay en enseñar la práctica en contextos como Argentina, es que en el Tíbet o en la India, yo he ido por ejemplo donde se enseña mucho esto en el contexto del Vajrayana en Varanasi, usted va y tiene los cadáveres al lado, al lado suyo quemándose los ghats todos los días. En Argentina es más difícil, aquí hay un proceso legal y complejo que tiene que ver con, para ir a practicar a los crematorios nosotros vamos a Chacarita, por ejemplo, pero nos ha llevado una cuestión que yo jamás pensé como budista cuando empecé a practicar, tener que estar mandando documentos legales a la práctica, que no va a ser nada extraño, entonces hay cosas que cuesta bastante enseñar, ¿qué cosas usted ve que son fáciles de enseñar en una cultura hispana?
Ven. Ayya Marajina: Metta, Mudita, estas son las enseñanzas principales y el Satipatthana, que van juntos, realmente, porque como en Cuba, están pasando tantas dificultades, enseñar a perdonar a través de Metta, ayuda mucho, tranquiliza el corazón, da paciencia, y entonces inmediatamente tienen su beneficio, su familia, que está en las mismas situaciones difíciles, con los virus de mosquitos, con la escasez de comida, con la falta de electricidad, tomar un descanso del estrés, y lo pueden hacer donde quiera, no se necesitan las planillas legales para entrar al crematorio, no he perdido estudiantes enseñando las moradas divinas, y lo que me dicen es que ayuda, y ayuda inmediatamente en el sentido del sentimiento de tranquilidad, que ayuda a todo el mundo porque esa energía ¿sabes? La piel es permeable, esta energía no se queda en ningún lugar, es natural que quiera salir.
Lama Fede: Sí, y como usted dice, siempre digo que para salvar a los seres del sufrimiento, que es parte del Mahayana, por lo menos uno puede intentar no generar más sufrimiento. Si uno solamente deja de incrementar el sufrimiento, es un porcentaje pequeño, pero es algo, ¿no? Ayuda, ayuda de a poco. Y entonces usted enseña, me contaba también el Mahasatipatthana Sutta, y por el retiro que van a tomar, enseña, me imagino, también el camino de Samatha, ¿no? Y todas las aplicaciones de las cuatro bases de conciencia, ¿no? Los cuatro focos. ¿Cómo encuentra la práctica de meditación en sus enseñanzas? ¿Encuentra que la gente se presta y avanza en ello? ¿Encuentra desafíos en enseñar meditación? Los tipos de Bhavana, ¿no?
Ven. Ayya Marajina: Obviamente. Muchas veces encuentro estudiantes que ya han leído muchos libros, escuchado muchos maestros, han cambiado de una tradición a otra, quieren una respuesta. Ahora, ahora, dame la clave, dame la palabra mágica, y ya. Y es la práctica. Por eso se llama práctica. Y entonces empezar de nuevo con ellos, que tengan confianza que yo los ayudo, pero tiene que ser a base de moralidad, tiene que ser a base de práctica, y esa disciplina que toman en la práctica. Si se quedan, entonces pueden progresar. También practicando generosidad. Aunque en Cuba no tienen sino para dar dinero y ropa y cosas así, pero pueden darle su tiempo, pueden ayudar a su prójimo. Hay muchas maneras de practicar la generosidad que te va disminuyendo los obstáculos que tienes en la meditación. El Buda enseñaba, las primeras dos cosas que el Buda enseñaba a una audiencia general era la virtud y la generosidad. Y eso es para tener un poco un fondo de mérito para que cuando ya tengas tu meditación en camino, los obstáculos que vas a encontrar, puedes trabajar con ellos en vez de abandonar la práctica. Es un desafío. Sabes como Avalokiteshvara que tiene algunas veces cuatro brazos y otras veces mil, y yo solamente con dos, es más difícil poder ayudar a muchos. Yo tengo que también disciplinarme para solamente darle el tiempo a los que me están dando ese tiempo en su práctica. Porque hay muchas personas que quieren conversar, quieren una mamá, y no están listos, y no quieren practicar generosidad, y no ponen atención a la virtud. Quieren esa palabra clave y ya. Entonces no puedo con todo el mundo que viene a mí. Y he tenido, a través del tiempo, que quedarme bien con eso. Que no puedo ayudar a todo el mundo. Eso es un desafío bien grande.
Lama Fede: Exactamente. Aquí decimos hay que darle para adelante, pero es básicamente creo que lo mismo. Y en esto es una cuestión que pasa mucho, el tema de que se busca en lo que es la religión. Antes de empezar con el tema, me gustaría preguntarle un poco de su ordenación sobre la Ven. Tathaloka, pero antes quería hacerle dos o tres preguntas del libro. Una era, me había parecido interesante, me gustaría ver si entendí bien, en un momento habla por ejemplo de Jesús como un Maitreya, ¿no? En ese sentido. Eso en el Mahayana está como un bodhisattva de entrenamiento. ¿Quiere decir, está queriendo decir eso? ¿Está queriendo decir que está habiendo como un ejemplo de figura de sacrificio? ¿O está queriendo decir que lo considera como el Cielo de Tushita, o Maitreya?
Ven. Ayya Marajina: Bueno, yo lo llamo El Cristo, que es un título, como El Buda, es un nombre. Y hay muchos budistas que trabajan que creen que él está en el Cielo de Tushita, esperando las condiciones correctas para bajar, y como bodhisattva en su última vida, que será cuando las enseñanzas del Buda Maitreya, que será el último Buda en este sistema mundial. Creo que ya sería el quinto.
Lama Fede: Sí, y Shakyamuni es el cuarto en el Theravada. Kanakamuni es el tercero, y sí, sería el quinto.
Ven. Ayya Marajina: Que en nuestra tradición, el bodhisattva practica las diez perfecciones, y dar su vida es la última, que fue lo que el Cristo hizo. Entonces, sería el próximo, que es el bienestar, el nombre es de la benevolencia, de la buena voluntad, Maitri, en sánscrito, Metta, en pali. Y yo lo enseño así, y ayuda a unir a personas que tienen mucha devoción a Cristo. Aunque en la Biblia solamente hay dos enseñanzas del Cristo, en el Nuevo Testamento, sus enseñanzas se borraron, inmediatamente se borraron, y ahora tenemos otras enseñanzas de otras personas. Por supuesto, discípulos de él. Eso crea una unión, especialmente en Latinoamérica, donde la iglesia cristiana católica tiene tanta prioridad, tanta fuerza, tanto poder con las personas, que no somos tan distintos. Las pocas enseñanzas que quedan del Cristo son muy parecidas a las enseñanzas que dio el Buda, hasta llegar a la liberación, el nirvana, que eso no fue una enseñanza del Cristo todavía. Me ha ayudado mucho llegar a personas que, dicho de paso, en Cuba, personas que no están muy seguras, yo les digo que no tienen que estar, que no se tienen que convertir al budismo, solamente mantener los preceptos médicos, y eso te lleva, la mente llega al punto de que abre, no es algo que uno tiene que querer, practicas y llegas. Muy fácil. Pero hablar del Cristo me ayuda llegar a las personas que necesitan algo de su creencia. Visto, reflejado en el budismo.
Lama Fede: ¿Qué hace con el tema del Atman? Es un tema complejo, digamos, que en la enseñanza cristiana como que viene muy marcado, ¿no? ¿Cómo, cuando la persona llega por ese lado, qué hace con el tema del Atman en sí?
Ven. Ayya Marajina: Eso no sería una de las enseñanzas al principio, porque ni los budistas entienden Anatta, porque no pueden estar estudiando diez años, meditando diez años en todos los cursos de Goenka y Mahasi y todo, no entienden todavía. Pero cuando llega el momento que ya están entendiendo, entonces es más fácil enseñar Anatta, empiezo por Dukkha, es mucho más fácil entender, se ve a todo alrededor, a Anicca, que también se puede ver, Anatta, no es para empezar.
Lama Fede: Lo deja como una sorpresa para más adelante, por así decirlo.
Ven. Ayya Marajina: Y no tengo que sorprender, ya cuando esté listo, en un momento se cae el Atman.
Lama Fede: ¿Qué pasa, por ejemplo, con las religiones de la isla, no? La Regla de Ocha, el palo, hay una posibilidad, hay la gente que está en esas religiones, ¿se acerca al budismo también? ¿O es una cuestión, o por ahí, yo no lo encontré en el libro, lo busqué, pero digo, ¿hay una aproximación a los Orishas, a Elegguá y todo el resto de las deidades cubanas?
Ven. Ayya Marajina: Por un lado, desde niña yo llevaba una medalla de la Caridad del Cobre, que en la religión Yoruba es Oshún, y transfiriendo Caridad del Cobre, Oshún, al budismo sería Avalokiteshvara. Y yo pienso, ¿quién puede decir que la Caridad del Cobre, o San Lázaro, o Santa Bárbara, no son bodhisattvas? ¿Quién lo puede decir que no lo son? Yo acepto que puedan ser, y lo único, en la religión Yoruba hay muchos sacrificios de animales, demasiados, que no es una energía buena. Es una ignorancia bastante fea y densa. Entonces, no me acerco a los yorubas de esta forma, pero tienen mucho conocimiento de medicinas naturales, de plantas. Que es muy bueno tener, que se ha perdido en otras partes del mundo. Así, de esa manera, me puedo acercar a los yorubas, a los santeros. Pero yo he visto que cuando las iglesias se unen para algún propósito de la comunidad, en Cuba, invitan a todo el mundo, incluso los yorubas. Y yo, yo no lo puedo hacer, porque esa cuestión de sacrificar seres, es el primer propósito. Hasta Cristo lo dijo. Yo estoy sacrificando para que no tengan que sacrificar más.
Entonces, ahí es donde yo tengo una línea que no voy a cruzar. Hasta ahora no veo cómo cruzarla. Nosotros, mis estudiantes que han tomado los otros preceptos, no se visten de blanco, por esa misma cuestión, porque los yorubas se visten de blanco. Pero siempre buscando lo común, tratando de buscar lo común, porque el yoruba está en todo, en toda Cuba. Todo está saturado con ese sincretismo con la Iglesia Católica. Pero no, yo no he invitado a nuestras ceremonias en ese sentido.
Lama Fede: No es la forma que yo tengo de leer, pero la que yo he visto en las discusiones, porque ha habido también un grupo, creo que es BAC Cuba, que es un grupo evangelista que está en contra de la religión yoruba. La forma que lo tienden a leer es, si el sacrificio se va a comer, es un animal que moriría igualmente, no sería tan grave como si fuera un animal que fuera sacrificado solamente para un ritual, en ese sentido. Pero sí es un sacrificio animal, lo cual depende de cómo uno lo quiera interpretar, es algo negativo o no. En el Mahayana igual, en muchos casos no es necesario ser vegetariano. Bueno, en el Theravada en muchos casos tampoco es necesario ser vegetariano. Pero en otras escuelas sí, en ese caso es muy difícil de entender. Entonces hay como posibilidades de acercarse a determinados sincretismos, entendiendo que los preceptos serían como el marco que mantendría una cuestión que fuera aceptable o no. ¿Entendí bien?
Ven. Ayya Marajina: Más o menos. El precepto es de no matar a ningún ser, uno mismo. No es contra comer carne, aunque tenemos ciertas carnes prohibidas, los monásticos, y que no podemos ni sospechar, ni ver, ni oír que un animal se ha sacrificado para nosotros. Ese precepto, hasta con los mosquitos, hasta con las cucarachas, más con otros animales nosotros, algo que iba a decir esta tarde en la clase, es que compartimos como 37 estados mentales con los animales, humanos y animales. No somos tan diferentes. Y entonces matar da dolor, quita la vida, da agonía. ¿Cómo eso puede resultar en algo favorable? Es una contradicción. No va.
Lama Fede: Muchas gracias. La verdad que sí es un tema que nosotros discutimos mucho en nuestro grupo. Y por eso nosotros también somos tan duros, por así decirlo. Pero me parece que es el camino, ¿no? Es el poder mantener como cierta línea. Y esto usted que nos está diciendo recién de que nos llevan a los niños, ¿no? Porque es como el lugar donde dejar a los niños, en muchos casos. Es terrible. En el Tíbet pasa mucho porque aparte, bueno, la comunidad de exilio no tiene, muchas veces el Dharma es la única forma de vida. Y eso es terrible porque tienen gente que por ahí no quiere, en ese sentido. Pensándolo desde el otro punto, usted es una monja, ¿no?
Si no me acuerdo mal, es una monja en forma femenina que se ordenó bajo Ayya Tathaloka, ¿no? Ayya Tathaloka. ¿Cuáles son los desafíos que tiene que ver? Que me parece que son dobles a veces, ¿no? En este contexto budista de ser monje de forma femenina y aparte occidental, ¿no? Para enseñar y para sobre todo manejarse con estas instituciones que hoy en día siguen siendo la referencia cuando uno dice budismo. El 90% de la gente a la que yo le hablo de budismo me dice es como el Dalai Lama, ¿no? Que yo adoro al Dalai Lama, la referencia es esa, ¿no? ¿Cómo uno hace para manejarse como monje femenino y como occidental con esto?
Ven. Ayya Marajina: Eso sí es un reto.
Porque las comunidades étnicas son quienes apoyan a los monasterios en Estados Unidos. Son los tailandeses, vietnamitas que apoyan, que dan el dinero para los monasterios. Para los monásticos. Y entonces uno tiene que estar dependiendo de eso y por eso trae la cultura, por eso entra la cultura. Porque estas personas desde el nacimiento son budistas en cierto contexto budista. Y eso esperan. Y entonces en Estados Unidos el budismo estadounidense no ha podido desarrollar. Es siempre tailandés, o vietnamita, o laosiano. Pero de la misma forma, para mi preceptora Ayya Tathaloka es más difícil porque ella tiene no solamente un monasterio, sino también tiene una ermita.
Son dos lugares grandes que requieren mucho mantenimiento, mucho dinero para operar las operaciones comunes diarias. Y entonces ellos tienen que estar siempre enfrente de las personas y no tienen el tiempo de práctica. Yo tuve suerte en ese aspecto porque yo vivo en el campo. Y no hay comunidad étnica alrededor. Y mi familia había comprado el terreno, mi mamá vive en una casita aparte ahí.
Yo vivo con una puertorriqueña dayika, es la señora que me da todo, mi comida y paga todas las cuentas. Y entonces no tuve que estar preocupada por dinero, por estar enfrente del público, de estar tratando de recaudar fondos. Ahora tengo a Cuba en mi corazón y necesito recaudar fondos para ello. Pero te deja, si no tienes esa presión de estar enseñando constantemente y tienes el lujo, porque es un lujo practicar, entonces todo eso viene, todo el mantenimiento, el apoyo, todo viene poco a poco gradualmente porque uno ve, porque las personas pueden ver, tú no estás enfrente de las cámaras pero ven tu comportamiento, ven tu conocimiento, tu manera de tratar de ayudar y apoyar a las personas que vienen a ti. Yo he tenido esa suerte que pasé por el infierno para llegar a donde he llegado, pero no he tenido que estar sacrificando mi práctica para poder mantener a mi ermita y mi familia lo mantiene.
Y entonces también ahora tengo más personas que me están apoyando, que me han hecho un Dhammasala bien lindo. Y tengo mi primera cabañita, Kuti, ahora. Estamos creciendo, estoy creciendo en esa forma, pero vino a través de una práctica solitaria, no desde el principio, como le pasa a muchos monjes en forma femenina, el estar siempre enfrente para que no se olviden de ti, para que puedas recibir tus cuatro requisitos, como está pasando en todo el mundo.
Lama Fede: Yo he hablado bastante con otras monjas femeninas en los últimos tiempos, y todas me reportan lo mismo, que es difícil porque no existe la concepción del mérito, como existe en las culturas Thai, Khmer, camboyana, en las cuales se soporta al monje. Aquí es como que es más transaccional, por así decirlo. Entonces todos están como muy preocupados, tienen que trabajar mucho para poder dedicarse, tener un tiempo como para poder meditar, y es difícil, es difícil. Al punto de que yo conocí un monje en la Sakya que era taxista. A mí me caía bien, pero claro, todo el tiempo que pasas trabajando no puedes practicar, es difícil, es una situación difícil.
Ven. Ayya Marajina: El Buda creó esta forma para dedicar la vida, y en esos tiempos uno realizaba Arahant, el cuarto nivel de santidad, antes de empezar a enseñar. Y nosotros tenemos que empezar a enseñar casi inmediatamente, hasta los samaneras que tengo en Cuba, los novicios, ya las personas quieren que ellos les estén compartiendo enseñanzas, y yo lo prohíbo porque qué le van a enseñar. Obviamente, están aprendiendo.
Lama Fede: No, pero esto me trae una pregunta interesante, que uno de los grandes problemas que ha habido en general en todas las tradiciones Mahayana ha sido justamente la certificación, ¿no? En este caso ser Arahant, ¿no? ¿Cómo es en su tradición general? ¿Cuántos Arahants vivientes, por ejemplo, hay hoy enseñando?
Ven. Ayya Marajina: Bueno, ellos no dicen que son Arahants. Según mi maestro, son muy pocos. Y se mantienen aislados. Hay muchos Sotapannas, que son el primer nivel de santidad. Hasta laicos. A ese nivel se llega hasta teniendo familia, y manteniendo solamente cinco preceptos. Entonces, un poco menos de Sakadagami, que son el segundo nivel de santidad, y menos todavía de Anagami, el tercer nivel. Pero los hay. Es que ya cuando uno llega a esas etapas, ese sentido de identidad, no estamos hablando de Arahants, estamos hablando de Sakadagami y Anagami, ya el sentido de identidad ya va disminuyendo al punto que lo que están haciendo solamente es querer ayudar. Querer ayudar y no importarse tanto de cómo están, de cómo van a ser. Porque el Dhamma es Opanayiko. Una cualidad del Dhamma es que te lleva, el Dhamma lleva. Y uno está con su identidad como un saco de piedras por la espalda, por el hombro, andando. Entonces, pesas demasiado, el Dhamma no te puede recoger. Cuando empiezas a soltar esa piedra, piedra por piedra quizás, uno por uno al principio, entonces el Dhamma como que te abre una ventana. Y te empieza, esa cualidad existe todavía. Opanayiko te empieza a llevar. Y entonces ya, a esas etapas, hay menos que hacer, las personas vienen hacia ti. Tratas de ayudar, pero sin un sentido de tener que ayudar. Tú no estás saliendo a buscar, sino te reconocen y vienen a ti. Eso ayuda a responder a...
Lama Fede: Sí, ayuda. Lo que a mí me lleva por ahí a pensar es, entiendo entonces por qué hay tantos novicios que los pueden enseñar, porque si los Arahants son pocos, o Anagami, digamos, para decir, son pocos los que hay, y encima se mantienen como lejos, o aislados, tiene sentido que después la gente desesperada del Dhamma, buscando el Dhamma, busque a alguien, aunque sea, por ahí no sea el ideal, ¿no?
Ven. Ayya Marajina: Sí. Hasta llegar a Sotapanna se necesita a alguien. Se necesita un maestro, para ayudarlos. Especialmente con la meditación. Pero, igual que el Dhamma te lleva, el Dhamma te lleva al maestro. Y los hay, y monjes en formas de meditación. Estamos bien aquí. Pero, no es porque uno se pone a manejar, y deja todo y va a buscar, sino en la búsqueda, hay muchas personas que se parten por la mitad en la búsqueda. Tiene que ser moralidad, disciplina, práctica, y entonces, se abren los caminos. No puedes brincar esa parte de la práctica, porque es la práctica, la que abre el camino. Y hasta un Sotapanna puede ayudar muchísimo. Porque ya ha visto, ha tenido la vista de Nibbana, ha tenido esa experiencia, y lo más importante al principio es que la persona deje la creencia de ser una persona aparte, un individuo aparte, que ya el Sotapanna ha llegado a esa etapa donde ha soltado la identidad, la duda, y la creencia en alguna ceremonia que lo pueda salvar. Eso, si uno encuentra un Sotapanna, eso es lo que necesita.
Entonces un Sotapanna te puede llevar hasta Sotapanna. Y el Dhamma te lleva, encuentra un Dhamma. El Sakadagami te puede llevar hasta Sakadagami. Y así, es un proceso. Lo que no se puede hacer, que hacemos muy a menudo hoy día, es tener una colección de Dhamma, una colección de conocimiento. Y entonces, se hace casi imposible enseñar a esa persona, porque ya lo sabe todo. Sabe más que el Buda. Y es la persona que está, sinceramente, confesando que puede aprender. Como el vaso lleno, no puede ponerle más agua a un vaso que ya está lleno. Pero un vaso vacío puede contener el agua.
Lama Fede: Nosotros nos llamamos el Dhamma Pokémon. Es la gente que tiene que saber, usted ha visto que Pokémon tiene que agarrar a todos. Esto es así. Tiene que saber todo el Dhamma. Una pregunta con esto me lleva, quizás, pensando en esto. Usted considera que Sotapannas pueden ser laicos, pero luego Sakadagami y Anagami deberían ser ordenados, deberían ser Bhikkhunis, ¿no?
Ven. Ayya Marajina: El único ejemplo que tenemos en los Suttas, en los discursos, es que los Arahants, si no se ordenan inmediatamente, mueren. Eso pasó a Bahiya. Al otro le pasó con una vaca. Entonces tenemos el ejemplo de Bhaddakaccana, que fue una monja, ¿cómo se dice? ¿Jainista? Y ella, escuchando al Buda, despertó. Es como el equivalente a Bahiya. Inmediatamente despertó. También Bhaddakaccana despertó inmediatamente y entonces Buda le dijo Ehi, Bhikkhuni, ven. Y esa fue su ordenación. Ella fue un caso de un Arahant ordenando y ella enseñó por muchos años, creo que más de 50 años, como Arahant. Pero al principio lo que yo digo, especialmente si una persona tiene problemas como de personalidad, trastornos de personalidad, lleguen a Sotapanna primero antes de ordenar. Pero conozco Sakadagamis que son laicos todavía, muy contentos. ¿Por qué no van a estar contentos con una vida más? ¿Solamente bajar aquí una vez más solamente? Usted tiene que ir a ordenarse. Hasta yo creo que ya Anagami que no tiene ni gustos ni disgustos y entonces quizás ya se tiene que cuidar un poco mejor. Pero un Sakadagami puede tener negocio. Entiendo.
Salud Mental y Metta
Lama Fede: Y esto me trae una pregunta más. Usted fue muy abierta en sus enseñanzas, en sus textos ¿cómo ha encontrado en el Dharma la forma de poder moverse más allá de esta percepción que muchas veces hay en occidente de que es una enfermedad y la enfermedad se trata en ese sentido a conseguir en el Dharma algo más de estructura o algo más que la ayuda?
Ven. Ayya Marajina: A mí me diagnosticaron cuando era adolescente. Yo he tenido ese trastorno mi vida entera. He probado muchas medicinas que cada cosa que me hacían mejor había 20 cosas que empeoraban. Dejé todas las medicinas y no estaba ni pensando porque en el trastorno bipolar uno puede pasar años muy bien, muy estable. Ya ni me acordaba que tenía mi piel pesada, que estaba curada. Cuando ya encontré el budismo y empecé a meditar, entonces después de mi ordenación tuve un trauma bien grande en un monasterio y regresó ese trastorno muy, muy fuerte, pero ya yo tenía la experiencia de meditación, aunque me arrastró por el infierno porque duró bastante tiempo, me di cuenta en un momento que la mente estaba de un lado a otro, de un lado a otro, de un lado a otro.
Cogía tres días estaba con mucha energía haciendo planes, viendo negocios haciendo todo. Entonces el cuarto día ya yo no quería hacer nada de eso. Estaba ya deprimida, no tenía energía y así. Fue una gran fortuna tener lo que llaman la meditación de volar. Es muy rápido. No me paso muchos días, una semana o dos semanas en un estado y entonces paso lentamente al otro; para mí era va y viene, va y viene, va y viene y me di cuenta de lo que estaba pasando y me acordé de algo que me había dicho mi maestro que me enojó muchísimo en ese momento y lo que encuentro todavía hoy en día es que a las personas no les gusta que le den el objeto de meditación porque piensan que es algo para los principiantes, algo para empezar una meditación fácil, que no es cierto, no es una meditación fácil, se hace correctamente requiere mucho valor, mucha atención, mucho, mucho perdón, y empecé a practicar Metta.
Y una de las primeras conquistas que tuve con esa meditación fue que mi mamá y yo siempre estábamos así, siempre y ella tenía un televisor viejo que se le rompía, se le iba el canal dos o tres veces a la semana y yo no veo televisión desde hace décadas, mucho antes de ordenar, y me enojaba cada vez que se le rompía el televisor y me llamaba para ir a arreglar el televisor. Y una de esas veces me di cuenta cuando mi mamá me llamó que ya yo estaba enojada, que no tenía nada que ver con mi mamá llamando o con el televisor o nada, era que ya yo llevaba el enojo encima y decidí ahí mismo en ese momento que iba a cambiar, que no me iba a enojar, que yo iba a ir alegremente a arreglar el televisor y así pasó y me di cuenta que la percepción se puede cambiar y ya eso es todo por ahí vas.
Entonces sus nietos le compraron un televisor nuevo y ya esa etapa cambió, pero yo me puse a meditar con mi mamá y cambió nuestra relación de noche y día, cambió completamente, nunca ha regresado atrás. Ella lo sintió también, ese cambio ella lo pudo percibir inmediatamente; por eso yo enseño Metta y no Samatha, porque tienen su lugar pero Metta tiene el beneficio inmediato y cambia, cambia todo, cambia la percepción drásticamente de una manera que te cambia toda la vida.
Y me cambió el trastorno bipolar, todavía lo tengo y puedo sentir los cambios, pero ya estar consciente de esos cambios puedo tomar un día de descanso o tomando un té o un café o cualquier cosa estar consciente de lo que está pasando y tratar de cambiarlo, pero ya yo veo que en la etapa de Anagami esos polos terminan ya, este de odio y de deseo es más o menos los dos extremos ya no, no existen. Pero eso tiene una cura, antes yo pensaba que no podía tener una cura pero ya yo puedo ver que esa es la cura y es entrenar la mente y nunca dejar llevarte por esas energías malévolas porque son energías destructoras que acaban contigo y acaban con tu familia y acaban con medio mundo si los dejas.
Lama Fede: Los maras lo decimos nosotros, son los maras de uno, pero qué buena experiencia porque esto le permite de alguna manera no solamente saberlo de forma teórica, nadie dice que está bueno que uno sea de un trastorno bipolar, pero que usted haya pasado por la experiencia le permite saber que funciona, se quita las dudas exactamente y con esto usted cuando habla de esto ¿ha encontrado alumnos que han pasado por experiencias similares?
Ven. Ayya Marajina: Sí, he encontrado muchos y si mantienen la práctica se benefician; el problema es que no tengan la práctica a través de esas corrientes que no es fácil, no es fácil. Entonces hacer méritos, y hacer méritos solamente puede ser no gritar cuando uno quiere gritar, ya eso es mérito, ya uno está cambiando su percepción, ya uno está cambiando la conceptualización que piensan que tiene y por ahí entonces se empiezan a sentir mejor bienestar y eso ayuda a la práctica porque tienes que sentirte bien en la práctica, si es una lucha claro que no lo vas a seguir. Y la lucha es... y los trastornos traen pero está bueno saber.
Lama Fede: Yo creo que es diferente compararse sabiendo que hay una opción, sabiendo que eso existe eso ya es un montón, siempre una esperanza es bueno y yo ya estoy cerrando más o menos creo que expliqué todas las cuestiones. Me gustaría preguntarle Venerable, obviamente vamos a tener la charla y vamos a ir a ver y le quería decir hay un par de compañeros nuestros del grupo que por ahí si quieren poner alguna pregunta para Venerable, si usted tuviera que conceptualizar los tres o cuatro pilares de su enseñanza, me queda en claro que Metta es un pilar, me queda claro que la práctica es otro pilar me parece para usted, pero ¿cuáles diría que son las tres o cuatro claves de lo que usted enseña?
Ven. Ayya Marajina: La primera es la ética, eso es esencial. Hay muchos programas de Mindfulness hoy día, son Mindfulness donde quiera, apps que enseñan Mindfulness, unas clases que uno puede ir por doce semanas y sacar su certificado de profesor de Mindfulness para enseñar Mindfulness sin enseñar la moralidad. Mindfulness es el séptimo paso del Noble Sendero y está a base de la moralidad que es la primera división del Noble Sendero: la palabra correcta, la acción correcta y el modo de sustento correcto. Sin eso no puedes brincar a Mindfulness, no va a pasar, quizás te tranquilice la música, la voz de la persona, lo otro, pero ahí te quedas y esto sin los preceptos nada más no funciona. La moralidad es el fundamento, la disciplina para mantener la moralidad es también esencial, las moradas divinas y entonces es Satipatthana que no lo traduzco como atención plena porque compartimos la atención hasta con los animales, para mí es conciencia presente, estar presente, estar acordándote que estás presente. Esos serían los cuatro pilares: moralidad, la disciplina, Satipatthana y los Brahma-viharas.
Lama Fede: Muchas gracias, Venerable, por su atención.


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